Hace tiempo, cuando
aún era yo joven e inexperto, aunque ya sabía mi orientación sexual no había
tenido ninguna experiencia y todavía no conocía
muy bien el ambiente gay. Me había pasado toda la vida negando que yo era
homosexual, mis padres tenían muchas expectativas depositadas en mi por ser el único
hijo y sentía que fallaría si aceptaba mi homosexualidad. Siempre me había
dedicado al estudio, era el primero en mi clase, en todas las escuelas hasta
ese momento que estaba en la universidad, pero ahora quería vivir para mi, no podía
dejar más de lado esa parte tan importante de mi persona.
Cierta vez hubo un ciclo de cine en la
Universidad y pasaron una película gay de temática cultural que me movió el
tapete, y fue después de eso que decidí asumir mi sexualidad, quería encontrar
el amor en otro chico como yo, al diablo las relaciones heterosexuales, yo era
gay y buscaría un chico como yo. Pero, ¿dónde encontrarlo? Ya antes había sentido
atracción por otros hombres, pero ninguno me gustaba tanto como para dar el
primer paso, y los lugares de ambiente no estaban muy generalizados. Yo lo que
quería no era solo pasar el rato, yo quería encontrar a mi media naranja, si es
que existía.
En mi mente sonaba la canción final de la película
que había visto "Cada mañana sentirás, te lo prometo, algo mejor, una
aventura emprenderás cada mañana junto a mí. Algo distinto, sin rutinas, sin
reproches te daré cada mañana cuando vivas junto a mi..."
Cierta vez estaba en mis reflexiones sentado
en un paradero, cuando sentí la mirada de alguien sobre mi, levante mi rostro y
busque, justamente en la ruta al frente de mi, un joven me veía con fijeza, las
luces del atardecer hacían que brillara como un ángel, después de mirarnos un
rato le sonreí, el contesto con una sonrisa y seguimos mirándonos, la ruta
avanzaba, le hice señas de que bajara y el toco el timbre y bajo, todo eso paso
en segundos, quizá minutos, pero fueron momentos que parecieron una eternidad.
Cuando le tuve cerca de mi, me di cuenta que
era muy atractivo, él se presentó "hola, soy Ángel y tú?" Le dije mi
nombre y no sé en qué momento sentí que el era el amor de mi vida, me sentí tan
atraído hacia él, que estaba decidido a todo solo para complacerlo, platicamos
mucho y sentí que era mi otra mitad, al parecer el sintió lo mismo hacia mi.
Caminamos sin parar por la ciudad, nos compramos un helado, nos sentamos en
varios parques a platicar. Hablamos de todo y yo estaba decidido a estar con él
por siempre.
De pronto era de noche y había poca gente en
la calle, el me tomo de la mano y me condujo a un rincón oscuro y me beso, yo correspondí,
era un beso muy rico. Me propuso ir a su casa, pero donde yo vivía era más
cerca, era un cuarto para estudiantes cerca de la Universidad, así que nos
fuimos allá e hicimos el amor de la manera más increíble, lentamente, sin
prisas, me dejé guiar, seguí mis instintos, y me sentí pleno, satisfecho,
feliz. Me encantaba su piel, yo no podía dejar de acariciarlo y besarlo aun después
de haber hecho el amor y el me correspondía. Después de un rato nos dimos un
baño, ya era muy tarde y le pedí que se quedara conmigo esa noche, él accedió y
nos fuimos a dormir abrazados, hicimos muchos planes y decidimos muchas cosas
antes de que el sueño nos venciera, yo le canté la canción que me gustaba al oído
mientas él se iba quedando dormido.
Cuando desperté, me di cuenta que el seguía
dormido, lo observe era un hombre muy hermoso, su cuerpo era fuerte y su cara
era muy varonil, después de observarlo un rato lo tuve que despertar, yo tenía
que ir a clases y no quería que llegara tarde. El se vistió y se despidió de mi
prometiéndome que a partir de ese momento estaría conmigo cada mañana como la canción
que tanto me había gustado, le preste un suéter azul que yo apreciaba mucho, le
di el número de mi casera donde podía llamarme, él me dio su número de casa y salió.
Pasaron un par de días y una tarde me llamó la casera que me rentaba el cuarto,
tenía una llamada de Ángel, mi corazón latió de prisa y fui a tomar la llamada,
pero cuando conteste, él ya había colgado. Jamás volví a verlo.
No me llamo más, yo le marque muchas veces,
pero nadie contestó nunca mis llamadas, y entonces pensé que seguramente solo
se divirtió conmigo ese día y me olvido. Aunque me sentía triste, no hice nada
por buscarlo. Días después, una amiga de la escuela que siempre estaba feliz, Laura,
me confeso que estaba triste porque alguien en su familia había fallecido y no quería
ir sola al funeral que sería esa misma tarde, me ofrecí a ir con ella al
funeral, era mejor que seguir pensando en ese desgraciado que solo se burló de
mi prometiéndome que estaría conmigo cada mañana para iniciar nuevas aventuras
juntos.
Cuando llegamos a la casa del funeral, me conmovió
mucho ver a una mujer que tenía en sus manos una prenda azul del tono que me
gusta y que lloraba sin parar, supuse que era la madre o la esposa del
fallecido. Laura, entonces me dijo que el fallecido era su primo que la sra que
lloraba era su tía, que su primo se llamaba Ángel, el corazón me comenzó a latir con fuerza. El suéter
que la mama del fallecido tenía en sus manos, se parecía mucho al mío, la dirección
de la casa parecía corresponder donde mi Ángel, había dicho que vivía. Solo me
quedaba acercarme al ataúd, para confirmar lo que ya temía.
Sin comentar nada, me acerque al féretro y después
de eso no pude contenerme y rompí a llorar, pues yo también tenía un motivo
para hacerlo.
2 comentarios:
Una historia muy padre
Algo muy lindo y muy fuerte en verda
Publicar un comentario