25 de junio de 2014

La marcha, identidad y máscaras

En estos días ha corrido mucha tinta sobre la XXXVI marcha, lo único que queda claro es que el movimiento LGBT no existe, no hay una unidad, lo cual es reflejo de lo que sucede a nivel nacional con otros grandes temas que están discutiéndose en el Senado en estos momentos. Decía Braulio Peralta en un artículo suyo “Lamento la división que existe en el movimiento homosexual. Parecen muchas tendencias cuando la verdad solo hay una demanda: respeto a los derechos humanos de las minorías sexuales”. En otro artículo Alexandro Hernández  concluye que “Es así como el evento más importante del año para la comunidad gay se vuelve un carnaval de consumo desmedido en favor de las empresas llamadas “rosas” y se deja de lado aquello que los organizadores rara vez toman en cuenta y que en algunas ocasiones ellos mismos transgreden: los derechos humanos.”
Dejando a un lado esta discusión, hemos dicho en nuestros muros personales que nosotros vamos a participar en la marcha, la pregunta entonces es ¿por qué marchar?. Las siguientes reflexiones buscan dar una respuesta a esta pregunta.

Decía Octavio Paz en “El Laberinto de la Soledad”: “Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro, máscara la sonrisa”.  Todos los entrecomillados en adelante son tomados del mismo ensayo. En una sociedad homofóbica mexicana que en pleno mundial de foot ball trasciende fronteras al grito de “Putooo!!!”,  la homosexualidad se oculta, los sentimientos son contenidos detrás de máscaras de utilizamos día con día, máscaras de “normalidad” para pasar desapercibidos en una sociedad que siempre ha temido y rechazado lo diferente. Solo al calor del alcohol brotan algunas expresiones veladas, tanteando al otro. Total, al día siguiente nadie recordará lo que pueda pasar esta noche, y lo que pueda pasar con el amigo quedará justificado y olvidado al calor del alcohol.
Una vez que nos damos cuenta de que somos diferentes a lo que la sociedad espera de nosotros comenzamos a diseñar una máscara para ser iguales a los demás a los ojos de todos, una máscara que nos ponemos cada día, cada semana, atentos siempre a cuidar los detalles que nos pudieran delatar. Por ello todos comenzamos usando una máscara de “normalidad”, a menos, claro, que se haya decidido a salir del closet, lo cual hoy en día es, incluso, políticamente correcto. “La preferencia por la forma, inclusive vacía de su contenido”. ¿Hasta qué punto el mentiroso miente? ¿no es él la primera víctima de sus engaños y no es a sí mismo a quien se engaña?.
Esa mascara solo cae en ciertas ocasiones y en ciertos momentos para mostrarnos cual imaginamos ser o pretendemos ser. Esto viene a propósito de la próxima marcha, calificada por muchos como un espectáculo más bien carnavalesco, muy criticado y un movimiento dividido desde hace tres años en que hubo dos marchas en un mes. Sin embargo, los shows carnavalescos ocurren en casi todas las festividades, están las viudas, las mojigangas, travestis heteros que por un día se visten y actúan de mujeres. “El solitario Mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas” “en estas ceremonias el mexicano se abre al exterior . . . silba, grita, canta, descarga su alma”. “En ciertas fiestas desaparece la noción misma de orden. El caos regresa y reina la licencia. Todo se permite: desaparecen las jeraquías habituales, las distinciones sociales, los sexos, las clases, los gremios. Los hombres se disfrazan de mujeres, los señores en esclavos…El amor se vuelve promiscuo… El individuo respetable arroja su máscara de carne y la ropa obscura que lo aísla y, vestido de colorínes, se esconde en una careta que libera de sí mismo”
Hemos visto marchas desde hace tiempo, en casi todas ha sido solo como espectador a la orilla, mirando el espectáculo carnavalesco. Si, ese día casi todos van con un disfraz, quizás con una máscara, muchos con maquillaje. Y se disfrazan de muchas cosas, los más de mujeres, del artista de moda, de libélulas, de mariposas, de ángeles, se disfrazan de marineros, de policías, de personas comunes. Y al disfrazarse en realidad están arrojando la máscara de la cotidianidad, y al ponerse su disfraz en realidad se muestran como realmente son, o como quieren que los demás los veamos, por lo menos por un día. Es un día de libertad para expresar cada quién lo que quiera decir, gritar con una vestimenta, ser uno mismo por un día de forma abierta, dentro de la masa colectiva que ese día se reúne, todos diferentes pero iguales en algo, en el deseo de expresarse y compartirse al exterior, de ser visibles por un día dentro de la invisibilidad cotidiana. En este día participa mucha gente, hombres, mujeres, trans, etc, etc,, cada uno de los que ese día marchan es visible a los ojos de la ciudad, con un atuendo diferente a lo que cotidianamente se usa, cada uno con una vestimenta única, diferente, pero al mismo tiempo que nos hace compartir un sentido de igualdad, de complicidad.
A pesar de todas las críticas hacia la marcha, como si fuera un carnaval sin ideas y exageraciones, la marcha en sí misma es un festejo de la visibilidad donde por un momento se comparte una libertad, y esa libertad es la mejor de las ideas donde todas las expresiones tienen cabida. Y la gente va a la marcha, independientemente de quienes la convoquen, independientemente de las consignas, de los contingentes, la gente va, la mayoría sin un contingente pero expresándose, a pie, fuera de los carros alegóricos donde van los mejores cuerpos, porque la marcha la hacemos todos, la marcha somos todos.

Así pues, vamos a la marcha, y vamos con el torso desnudo, para decir que aquí estamos, que somos orgullosos de ser hombres libres, porque en la diversidad nos identificamos con quienes siendo hombres se asumen como hombres, sin más etiquetas. Reconocemos y respetamos la diversidad, creemos en las libertades y en los derechos y obligaciones para todos, reivindicamos el derecho de asociación y la libertad de expresión. Creemos en el valor de la amistad, la solidaridad, el compañerismo y la tolerancia. Por todo ello nos vemos en la marcha.


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