29 de enero de 2015

Sexo sucio


(Anónimo)  Era la segunda vez que estaba con un señor de bigote muy abundante en su casa. A pesar de que en aquel tiempo me llamaban la atención los chavos de mi edad, este señor se veía muy bien, tenía muy buen cuerpo, muy musculoso y una sonrisa atractiva, pero lo mejor era que se especializaba en el sexo oral, se la metía toda hasta la garganta y aguantaba mucho, la primera vez que nos vimos me estuvo mamando la verga por largo tiempo, cuando estaba a punto de venirme se detenía y luego comenzaba otra vez, hasta que no pude contenerme más y eyacule en su boca. Pero en esta segunda ocasión ocurrió algo distinto, yo traía unas cervezas encima, me comenzó a hacer sexo oral y yo lo estaba disfrutando, pero de pronto ya no aguantaba las ganas de ir a orinar, me quité y me dirigí a su baño. El señor de bigote salió tras de mí, me siguió hasta el baño, se acercó y me dijo: “no lo hagas ahí, mejor orínate en mi boca, yo me trago tus miados”. La propuesta me desconcertó y sin pensarlo le dije que no, sentí que no podría orinar si tenía la verga en su boca. Él agregó “orínate en mi boca, para que te sientas más machín…”. Aun así no lo hice, pero seguí visitándolo.

En esa época yo era primerizo en eso de las relaciones sexuales, comencé tarde al salir de la universidad y mejor dicho, tenía poco de haber iniciado en las relaciones homosexuales, así que más bien era conservador, y había ciertas cosas que no sabía. Había descubierto los grupos de chat por internet, no había FB ni las otras redes sociales para encuentros de hoy día. En uno de esos foros conocí a un chavo, dijo llamarse Emmanuel, a veces me lo encontraba conectado en alguna de las salas y chateábamos siempre en alguna sala creada como privada. De alguna manera me dio confianza y a unas semanas de platicar decidimos conocernos. Él también había egresado recientemente de la universidad, era bajito de estatura y gordito, era un oso muy lindo con mucha barba. Poco después de conocernos por el chat, un día platicamos y quedamos de vernos en el centro de la ciudad, eran alrededor de las 12 del medio día, el clima era fresco y comenzaba a caer la lluvia lo espere frente al lugar que acordamos.

Él llegó y me saludó, creo que su rostro reflejaba que yo le había gustado mucho, me dio un abrazo y me pregunto que si planeaba algo y le dije que no, que no tenía nada en mente, me dijo que fuéramos al cine y aunque era temprano acepte, llegamos al cine y la verdad no recuerdo ni qué película miramos, ya que eso fue lo de menos, a esa hora éramos los únicos en la sala del cine después de un rato de mirar la película él puso su mano en mi pierna y yo un poco nervioso pase mi mano por detrás de él. Emmanuel se quitó su chamarra y la puso sobre mis piernas, desabrocho mi cinturón, bajó el zipper de mi pantalón y comenzó a sobar mi verga que ya estaba parada y escurriendo liquido preseminal. Eso pareció gustarle a Emmanuel ya que sacaba su mano y chupaba sus dedos llenos de mis primeros líquidos, eso era nuevo para mí y me calentó mucho más, entonces se agachó un poco y comenzó a chuparme la verga, la adrenalina me puso al mil y disfrute muchísimo esa rica mamada.

Le dije que fuéramos a otro lugar y fuimos a su casa, solo que al llegar ¡oh sorpresa! su familia ya estaba ahí, y sería imposible hacer algo, pero Emmanuel recordó que detrás de su casa había un predio baldío con una choza vieja y solitaria. Fuimos hacia allá y me dijo que tratara de no hacer mucho ruido. El entro primero y yo detrás siguiéndolo, inmediatamente bajo mi pantalón hasta los tobillos, se puso de rodillas y se puso a mamar toda mi verga de nuevo, disfrutando centímetro a centímetro. Después de eso se puso de pie, me dijo que le mamara el culo, se volteó, se bajó el pantalón y yo me encargue de bajar su bóxer, abrí su nalgas y se asomó un culo muy velludo con unas nalgas blancas y redonditas, un delicia, de alguna forma la clandestinidad agregaba emoción al encuentro y no me disgustó la idea de mamarle su culo, era delicioso y él gemía cada vez que mi lengua entraba entre sus nalgas y tocaba su hoyo caliente, pocas veces había experimentado dar un beso negro como después supe que se decía pero me gustaba y escuchar que Emmanuel lo disfrutara me excitaba más y más ... Después de un rato de mamar deliciosamente su culo, me dijo que ya no aguantaba que quería que ya lo cogiera pero que tuviera cuidado y me dio un tubito con algo que parecía ser lubricante, pero ninguno de los dos llevaba condón, él me dijo que lo hiciéramos así, y sin pensarlo más lo unte en mi verga y un poco en su culo, puse mi cabeza en la entrada de su culo y el poco a poco comenzó a aventar el culo hacia atrás para que mi verga se abriera paso.

Así poco a poco la cabeza de mi verga entró y despacio fui empujando el tronco de mi miembro, él me decía entre gemidos que lo hiciera despacio y después de unos minutos Emanuel comenzó a moverse  y me decía cómo quería que me moviera, me dijo que se la sacara un poco y luego se la metiera toda, luego que la sacara toda y se la metiera de golpe, así lo hice y la excitación nos arrastró por completo, en una de esas que le había sacado mi verga él se volteó y me la mamó sin que yo pudiera reaccionar, solo me dejé llevar por el cambio de sensación de su ano a su boca húmeda, luego se volvió a dar vuelta, tomó mi verga con su mano y la dirigió a su culo. Yo reinicié el mete y saca y él gozaba y gemía como un loco... Lo cogía cada vez más rápido, sentía mi verga entrando en su culo caliente, las respiraciones de ambos muy agitadas y no tardaría mucho en acabar, Emmanuel con sus manos tomo sus peludas y blancas nalgas y las abría para que mi verga entrara más hondo... Yo seguía perforando su culo, él me apretaba la verga y cuando se la sacaba por completo se volteaba a mamármela, había una revoltura de fluidos, no sé qué tan batidos estábamos pero la penetración cada vez era más fácil, mi verga entraba con más facilidad en su ano, él gemía fuerte cada que su culo recibía toda mi verga, lo estuve bombeando un poco más hasta que le dije que ya me iba a venir, que ya no aguantaba... él sacó con su mano mi verga y se volteó a mamármela, cuando sintió que estaba por eyacular se sacó la verga de la boca y yo termine con un orgasmo riquísimo que causó que le llenara la cara de semen que él disfrutaba con los ojos cerrados. Emmanuel pasaba mi verga por su cara y en ocasiones chupaba mi verga para no desperdiciar ni una gota de semen.

Después de un rato él se limpió y me limpio por completo, salimos del lugar baldío y me encamino a tomar un taxi, me dio un abrazo y me dijo que había sido una deliciosa cogida, que nos teníamos que volver a ver. Llegué a mi casa a bañarme, no podía creer lo que habíamos hecho, era una mezcla entre placer, culpa y asco, placer de algo prohibido, no convencional. No sabía si volverlo a ver o no, aún veía al señor de bigote que me hacía un buen sexo oral y un día lo visité. Llevaba un six de cervezas, él no tomaba, se cuidaba por el gimnasio, platicamos un rato, yo quería preguntarle de lo que me había pasado con Emmanuel, pero no sabía cómo abordarlo, me tomé las cervezas y luego me desabroché el pantalón, él me comenzó a mamar la verga y entonces hice el intento de orinar en su boca, al principio no podía, el señor se dio cuenta lo que quería hacer, no dijo nada pero cambió el ritmo con el cual me la estaba mamando, sentí más libertad en mi verga y entonces pude orinar en su boca. Al terminar todo platicamos y le dije lo que había pasado con Emmanuel, sabía que él tenía más experiencia y me dijo que me iba a encontrar cosas que podrían parecer extrañas, pero que la decisión de hacerlas era mía. Seguí viendo a Emmanuel y duramos varios meses cogiendo hasta que él tuvo que ir a hacer trámites a otra ciudad para su título y allá conoció a una persona con la que estableció una relación, entonces puse punto final a esa historia. Ese fue mi inicio en el sexo y lo disfrute mucho, he tenido otras experiencias pero las contaré en otra ocasión…

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