1 de julio de 2015

Marchando, un día en la vida

Amanece, no sé qué hora es pero el cuarto del hotel donde nos quedamos está oscuro, aún no suena la alarma, intento dormir un poco más pero ya no tengo sueño. Me levanto, corro las cortinas de la ventana y el día se ve nublado, estuvo lloviendo toda la noche, será un día frío, ayer fue un día soleado, el clima hoy no es tan bueno como esperábamos. Un baño nos despeja por completo y revisamos lo que hay que llevar a la marcha: arneses, correas, gorra, cámara fotográfica, batería de respaldo. Vuelvo a asomarme por la ventana, el cielo está muy nublado, no creo que haga falta bloqueador. Nos ponemos las botas, el pantalón de mezclilla, una playera ligera que luego nos quitaremos y salimos para tomar un desayuno ligero ya que el baño siempre es un problema en las marchas. Vemos la gente en las calles abrigados, con chamarras, y nosotros con una playera ligera.

Tomamos un taxi, el hotel donde estamos está en el centro histórico, al pasar por Bellas Artes hay policías en las calles, le pregunto al taxista la razón y dice que ya son permanentes, y que los de Ayotzinapa están en Bellas Artes, también dice que ya no dejan que ninguna manifestación llegue al Zócalo, y añade “al rato habrá un desfile”. Es el primer comentario de lo que para los demás es la marcha, y tiene razón. Un día antes un amigo nos contaba que no podía faltar a la marcha como no lo ha hecho desde la primera que se hizo y en la que él estuvo presente. Con el tiempo han cambiado, hay una curiosa mezcla de marcha, protesta, pero también de festividad, de carnaval, de desfile. Un día antes nos enteramos que la Corte de Justicia de Estados Unidos había declarado constitucional el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo EU, una semana antes lo había hecho la Suprema corte de Justicia de la Nación, de tal forma que había razones para celebrar estos avances.

Llegamos muy temprano al Ángel de la Independencia, poca gente, pasaban los minutos y poco a poco iban llegando, algunos amigos nos saludaron, un templete al frente del Ángel estaba aún vacío, decidimos ir al baño de Sanborns antes de cambiarnos, los empleados tienen una corbata arcoíris. Regresamos al Ángel, nos quitamos la playera, al vernos alguien comenta “inicia la operación transformer”. Y si, los más llamativos van llegando con sus disfraces. Caminamos hacia la glorieta de la Diana, el tráfico ya está cerrado en un sentido, poca gente, nos encontramos a Doña Julia, una activista que no conocíamos, nos tomamos una foto con ella, lleva sus banderas, de muy buen ánimo se toma la foto con nosotros. Más adelante nos encontramos al Grupo Leathers de Guadalajara, y vemos a los primeros contingentes listos: empresas como Banamex, Google, American Express, Scotiabank, Microsoft, las cuales han integrado la diversidad a sus valores.

Al regresar al Ángel ya hay más gente, no se puede pasar, avanzamos poco a poco y vemos a las diferentes expresiones de la diversidad, vaqueros, osos, leathers, trans, lesbianas, etc. La marcha sale tarde, el sol ha comenzado a salir, después de todo parece que será un buen día. En el transcurso de la marcha vemos a muchos curiosos que presencian el desfile, familias, por lo menos a nosotros no nos tocó ver muestras de rechazo, si de curiosidad y también de apoyo. Decidimos quedarnos un poco en el camellón central de Reforma, de repente una camioneta pasa pitando, volteamos a ver y en ese momento de la camioneta comienzan a ofrecer botellas de agua para los de la marcha, otros vehículos se solidarizaban, algunos tomaban fotos furtivamente, quizá por las noticias del día anterior pero hay una sensación de convivencia pacífica, alguna señora que va con el marido le pregunta si se puede tomar una foto con nosotros, le dice que sí y él mismo se la toma con su celular.

No faltan las consignas, algunas muy ingeniosas, otras muy fuertes en el sentido de la reflexión. Una niña porta una cartulina que dice “A mí sí me educaron, por eso te respeto”. Una señora va marchando con una cartulina en alto: “Soy la abuela de una hermosa niña a la que amo ¡y es gay!”. Fueron miles quienes marcharon, me parece que esta fue la marcha más numerosa de todas las que hemos estado, una de las más entusiastas y más festivas, motivos para celebrar había.

Hace ya muchos años fue cuando decidimos asistir a la marcha, en aquel tiempo como espectadores, cuidando que no nos fueran a identificar como uno de “ellos”, aún como simples espectadores, “banqueteras” como les dicen quienes participan marchando desde la orilla de la banqueta a quienes no tenían ningún problema en marchar. En algún momento comenzamos a marchar al final de los contingentes, en las últimas calles. En algún momento decidimos marchar, ser visibles, decir que estábamos ahí, compartiendo una causa, un motivo. No nos identificamos con muchas de las expresiones que se dan a lo largo de la marcha, pero todas son valiosas y valientes y dignas de respeto, tal y como lo pedimos todos en el marco de una sociedad donde tengan cabida las distintas formas de expresión. Aún queda mucho por luchar, muchos prejuicios por derrumbar, incluso dentro de la misma comunidad homosexual, la cual no tiene una cohesión. Los dirigentes son hechos a un lado, los verdaderos protagonistas son quienes marchan a pie, quienes participan, quienes están ahí.

Alguien se me acerca con un pizarrón y me pide que exprese lo que para mí es ser gay en una sola palabra y que la escriba en el pizarrón para una foto. Escribo “orgullo”. Leo después algunas críticas: “¿te sientes orgulloso de ser gay?”. En realidad quiero expresar otra cosa, estoy orgulloso de ser quien soy, de que aun viviendo en un núcleo familiar y una sociedad homofóbica haya tenido la fuerza para ser quien yo he decidido ser, para vivir mi vida como homosexual y ser una persona productiva y comprometida con quienes quiero, de tener la capacidad de crear, y de amar a otro hombre, y poderlo mostrar con orgullo. De eso es de lo que estoy orgulloso.

Por: Martín Soloman 









3 comentarios:

Unknown dijo...

Felicidades por compartir tu experiencia
Saludos
Ramón

solomanmex dijo...

Gracias Ramón, un abrazo fuerte!

Abb dijo...

Espero algún día asistir, y poder salr del clóset y sentir ese mismo orgullo! Gracias!!