Gracias por las cervezas, pero la verdad es que ya no acostumbro a salir
con parejas, no es que la pase mal, al contrario, el sexo es muy bueno, pero
son muy complicados emocionalmente, primero te tratan bien pero luego las cosas
pueden llegar a ponerse mal. Que no es su caso, me dicen, pero dejen que les
haga una pregunta, ¿es la primera vez que lo hacen con alguien más? Porque de
ser así prefiero no ir con ustedes. Dicen que la burra no era arisca, ¿quieren
saber por qué? Bueno, sucedió no hace mucho, fue en la ciudad donde vivo…
Recuerdo que el televisor proyectaba la última película porno que ellos habían
comprado, sobre la alfombra, Miguel y Samuel habían pasado de los besos a las
caricias y después a todo lo demás, llevaban casi 6 años como pareja y parecían
tener una buena relación, se notaba porque tenían buen entendimiento y una
buena química en la parte sexual. Sobre la mesa de la sala había unos vasos con
tequila, era de noche y la habitación estaba a media luz, por la ventana
entraba la luz de los faros de los autos que pasaban afuera. Mientras Miguel
estaba tendido boca abajo en el piso, era penetrado por Samuel, ambos tenían la
vista puesta en la televisión donde había una escena interracial de tres
hombres musculosos, uno de ellos penetraba al otro mientras este le mamaba la
verga al tercero. El tequila calentaba los cuerpos, la excitación al ver la
película aumentaba y entonces cambiaron de posición…
Me contaron que cuando se conocieron ambos se declararon como activos,
“¿y entonces que hacemos, jugamos a espadazos?” y tuvieron que negociarlo,
decidieron que lo mejor sería ir una y una, a cada quien le tocaría el turno de
ser pasivo con el otro, primero uno y luego el otro. ¿Quién sería primero? Lo
dejaron a la suerte, cada encuentro sexual comenzaba con un volado, el que
perdiera asumía el papel de pasivo y era penetrado por el otro, pero luego
cambiaban los roles, quien primero había sido pasivo era ahora quien penetraba
al activo, y el cambio podía volver a darse. Entre ellos ahora ya no existía el
ser activo o pasivo, ambos eran igual, ambos eran inter. Y aun cuando durante
mucho tiempo antes ambos habían sido solo activos con otros, descubrieron la
forma de sentir placer ahora como pasivos, sin dejar de actuar como activos.
Así habían venido siendo durante todos esos años, hasta que aparecí yo…
Los conocí por casualidad una noche que pasaba por el zócalo de la
ciudad, los días viernes un grupo de personas de la tercera edad se reúnen en
una explanada del centro para bailar danzón, cuando los veía me detenía a
verlos bailar, siempre me ha gustado la elegancia y sincronía con la cual
bailaban, yo siempre he tenido dos pies izquierdos y solo bailo los ojos cuando
los veo, esa noche estaba ahí cuando sentí que alguien me miraba, eran ellos,
al inicio no supe la razón, no parecían ser “de ambiente”, y si lo eran no es
muy común que siendo una pareja te busquen ligar, no es que crea en la fidelidad
pero cuando deciden experimentar con otra persona usualmente lo hacen cada
quien por su lado, a escondidas del otro. Incluso he conocido a parejas donde
tienen permitido tener sexo con otros a condición que no lo sepa el otro. No
les hice caso pero entonces uno de ellos se acercó a saludarme, me dijo que le
parecía yo conocido, lo cual no era cierto pero era la forma que tenía de
abordarme.
Al verlo de cerca pude notar que se veía bien, usaba lentes que le daban
un aire interesante, un bigote corto bien recortado y un cuerpo firme, como de
alguien que hace ejercicio sin ser de gimnasio. Le seguí la corriente y le dije
que probablemente me habían visto antes ahí ya que a veces me detenía a ver al
grupo de baile. Eso lo hizo entrar en confianza y se presentó, me dijo que se
llamaba Miguel y que venía con su amigo Samuel, le hizo una señal con la cabeza
y el otro se acercó, me dio la mano y se presentó. Samuel era un poco más alto
que Miguel y algo velludo, también de bigote, aunque más grueso. Platicamos un
rato mientras veíamos cómo bailaban danzones, luego me preguntaron si querría
tomar una cerveza con ellos, lo pensé un momento, hasta ese día nunca me había
ido con dos, era desconfiado, eran mayoría para mí y se veían más fuertes que
yo, al parecer se dieron cuenta y me dijeron que eran tranquilos, que también
para ellos era nuevo invitar a alguien a su casa, que solo querían invitarme a
tomar una cerveza o lo que se diera. Los observé bien, también se veían
nerviosos, me parecieron sinceros y además me gustaron, accedí a ir con ellos.
Vivían a pocas cuadras del zócalo de la ciudad, lo que me dio
tranquilidad de no ir por un rumbo que no conociera y que fuera más complicado
regresar. Vivían en un segundo piso, la ventana daba a la calle. Nos sentamos
en la sala y me invitaron de su barra, elegí tomar tequila, ellos también
optaron por tomar lo mismo. Al principio estábamos medio serios, no parecía
haber mucho tema para platicar, pero poco a poco nos fuimos relajando. Pusieron
una película porno que recién habían comprado y comenzaron a besarse, hasta
llegar al punto del inicio de la historia. Yo estaba a un lado de ellos sobre
un sofá, solo como voyeur viéndolos, el tequila calentó mi sangre y me
desabroché el pantalón, comencé a masturbarme lentamente sin interferir en lo
que ellos hacían. Entonces cambiaron posición, Samuel se puso en cuatro en
posición sesgada entre la televisión y el sofá donde yo estaba mientras Miguel
lo penetraba, me gustó ver las nalgas peludas de Samuel, tenía un vello tupido.
En algún momento, Miguel comenzó a empujar a Samuel hacia mí mientras lo
penetraba con fuerza, poco a poco Samuel se iba acercando hasta mí persona,
pero su mirada seguía puesta en la televisión, hasta que su cabeza quedó muy
cerca de mi entrepierna, pero parecía no verme, seguía mirando la televisión
hasta que Miguel le tomó la cabeza y lo giró hacia mi verga, entonces se me
quedó viendo sin decir nada, no se atrevía a hacer nada, yo sentía su aliento
caliente cerca de mi miembro, fue Miguel quien nuevamente le tomó la cabeza
para dirigirla hacia mi verga, Samuel ya no se pudo resistir y me comenzó a
mamar la verga, Miguel se inclinó sobre él para ver cómo me mamaba la verga, yo
me moví del sofá para acercar mi verga a Miguel quien también comenzó a
mamármela. Después los penetre, uno a uno, y al parecer ambos disfrutaban mucho
ser penetrados por mí.
Aunque me invitaron a quedarme a dormir con ellos, esa vez me fui para
mi casa, pero seguí viéndolos de vez en cuando. Lo que hicimos en los
siguientes encuentros fue más o menos parecido con algunas variantes, aunque en
todas esas veces ellos tuvieron claro que yo solo era activo, pero eso era algo
que les gustaba, creo que aunque al inicio ellos se declararon activos, después
de cinco años querían experimentar otras cosas como pasivos. La pasábamos bien,
a veces cuando estaba muy tomado aceptaba quedarme a dormir con ellos, primero
insistían en que yo durmiera con ellos en su cama, me ponían en medio, yo no
los aguantaba, no porque hiciéramos algo, sino por el calor de sus cuerpos,
prefería quedarme en el sofá.
¿Qué fue lo que pasó si todo inicio tan bien? Bueno, dicen que una mesa
de tres patas siempre va a quedar derecha, pero aquí no fue así, en algún
momento me comenzó a gustar más Miguel, ambos eran atractivos, de buen cuerpo,
pero creo que yo le comencé a gustar más a Samuel. Al principio eran como
pequeñas diferencias que parecían no ser importantes, pero conforme iba pasando
el tiempo las cosas iban teniendo un giro en esos encuentros. Yo siempre
buscaba más a Miguel para cogérmelo más, pero Samuel comenzaba a querer ser
siempre el primero para que me lo cogiera, y también por parte de ellos
comenzaron a dejar de interactuar juntos conmigo, es decir, aparentemente
hacíamos un trío pero entre ellos ya no había interacción; por ejemplo ya no me
mamaban la verga juntos, ahora era uno a la vez, y cuando me cogía a uno, el
otro ya nomás veía y toda la chamba como activo era para mí, entre ellos
dejaron de ser activos.
Con el tiempo comencé a darme cuenta que ambos eran muy diferentes, pero
esa diferencia no hacía que se complementaran, más bien el que ambos fueran
diferentes los separaba cada día más. Cuando los visitaba y me quedaba con
ellos, al principio todo estaba bien, después de coger por la noche tomábamos
unos tragos y platicábamos, nos estábamos conociendo, pero ya más tarde
avanzada la noche y ya algo ebrios, ellos comenzaban a pelear por las cosas más
simples y tontas. Me di cuenta que ellos se presentaban como una buena pareja
que se llevaba bien y que tenían años con su relación, pero en la intimidad de
su casa sus diferencias los hacían pelear cada vez que yo los veía.
Samuel, al principio parecía ser un hombre sencillo, agradable y muy
hospitalario y comenzó a decirme que yo era su amigo, pero con el tiempo me di
cuenta que la relación que tenía conmigo solo era utilitaria, me veía más como
una especie de servidor, de chacal disponible para cuando deseara sexo. Detrás
de su generosidad iba implícita la obligación de darle sexo, si se podía toda
la noche. Sin embargo quien más me gustaba para eso era Miguel, y aunque
también tenía sexo con él era cada vez menos, era evidente que yo había dejado
de gustarle y aceptaba tener sexo conmigo solo para que yo siguiera yendo a
verlos y pudiera tener sexo con Samuel, quien no era de coger una vez y ya,
para él tener sexo era de toda la noche, mientras tomaba tequila o cerveza. Creo
que en el fondo ambos buscaban en mi algo de compañía, ya que ellos no se
soportaban y casi no tenían tema para platicar, el que yo estuviera ahí les
permitía desviar la atención hacia mí y hacer como que no pasaba nada, ambos se
disputaban mi atención para platicar. Quien más hablaba era Samuel, sin embargo
su plática siempre estaba centrada en sí mismo, era un verdadero yoyo. Mientras
estuviera de acuerdo con él estaba a gusto. Ahí comenzó a tener problema
conmigo, ese no es mi estilo, si alguien me gusta no lo digo, nos gustamos y lo
que salga, lo demás sale sobrando, y tampoco soy consejero matrimonial, yo solo
quiero pasar un buen rato de sexo sin complicaciones.
Miguel por otro lado parecía ser el más centrado, platicaba de temas
interesantes, de películas, de libros, pero eso molestaba a Samuel, supongo que
se dio cuenta que su pareja y yo nos entendíamos más en cuestión de intereses,
se ponía celoso, pero la verdad es que Miguel solo parecía más centrado en apariencia,
pero en el fondo era tan explosivo como Samuel, y al no poder ser directo con
él volcaba su frustración en mí. Desaparecía la persona madura y agradable que aparentaba y se
transformaba en alguien muy infantil, se portaba de manera caprichosa e imbécil.
Si algo me molestan son los dramas, y un día me hartaron y les dije lo que
pensaba de ellos, que eran un par de homosexuales histéricos y dramáticos en
busca de sexo fácil. Ellos no esperaban les hablara así de fuerte, se quedaron
sin decir nada, yo agarré mi chamarra y me salí de ahí, me habían hartado y ya
no me importaba lo que pasara con ellos, sé que iban a terminar muy mal, pero
ese ya no era mí problema.
Desde ahí decidí que las parejas no eran lo mío, cuando me llego a
encontrar a una pareja que me invita la verdad no soy grosero pero prefiero
alejarme. Ustedes me cayeron bien, y de nuevo gracias por las cervezas, ahora
ya saben por qué no quiero ir con ustedes, ¿Qué no son así, que ustedes son
maduros y tiene una relación estable? Si, también ellos me dijeron eso,
¿quieren arriesgarse? ¿una cerveza más? Bueno, la verdad es que me laten, y la
calentura es canija, quizá si vaya con ustedes, pero solo sería una vez, no los
volvería a ver, ¿Dónde dicen que viven?...
Por: Martín Soloman

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