Entonces lo vi, él portaba un pantalón de mezclilla ajustado con camisa
a cuadros y una texana negra. Me deslumbró esa sonrisa varonil que me volteo a
ver y me dijo:
-Buenas compadre
-¿Cómo le pinta su día?
- Muy nublado, pero de verlo ya me hizo el día.
- Muchas gracias de su parte no sabe qué gusto me hace saberlo- respondí
mientras pensaba; “¿por qué mientras a unos le da gusto de verme y hacerme la
plática a otros prefieren mandarme hasta golpear?”. Ley de vida.
Seguí tomándome ese tequila que me empezaba a saber amargo y raspaba de
una forma impresionante, le pregunté cuál era su motivo de la visita a este
bar. Él solo agacho la cabeza y me dijo que su wacho le había jugado mal y se
sentía decepcionado y sin nadie que lo pusiera comprender. Total me quede
pensando como 5 minutos y le propuse algo, ir a platicar a un lugar más
tranquilo sin broncas, pagamos y nos salimos, fuimos a un parque que estaba a 7
cuadras. Después de caminar y contarnos nuestras malas experiencias pensé ¿por
qué no tengo nadie que me pueda comprender y amar como yo alguna vez desearía?.
Él me sugirió que me tapara con su chamarra para no pasar frío, le dije que si mejor
me acompañaba a mi casa porque ya era tarde, mi reloj marcaba las 2:00 de la
madrugada. Yo le dije que, para que no se regresara tan inseguro, que se
quedara a dormir en mi casa, total mañana se podía ir, pensé que no iba a
aceptar pero para mi sorpresa me dijo que sí.
En casa le prepare un café y unas donas que aceptó de buena gana, muy
acomedido el hombre me dijo llamarse Fabián, durante la charla que tuvimos hablamos
en general de nuestras vidas, me pude percatar que él tenía un gran don de
nobleza, sabiduría y mucha madurez del modo que analice nuestra conversación. Poco
a poco la noche fue teniendo un color claro cuando ya amanecía, no me di cuenta
que amanecí a su lado en la cama, yo no me acordaba de cómo me quede dormido y
parecía como un osito invernando.
Esa noche terminó con los dos desnudos en mi cama, él me abrazaba mientras
su vello corporal rozaba mi espalda, era definitivamente un día hermoso para
amanecer con alguien abrazándome y lo primero que me dijo fue “Buenos días
Deivit , ya amaneció ¿cómo te sientes?”. Pensé en cómo pudo pasar esto cuando días
antes solo era un sueño lejano, en un momento del conflicto de mi ex relación
que se había convertido en una incertidumbre de dolor y angustia. Este deja vu
se convirtió en un amanecer azul, él se fue a las dos horas que yo desperté, me
dejo su número de celular y lo agregue para tener comunicación.
Empezamos a salir a bares , restaurantes etc., para pasarla bien y
olvidar esa herida que inconscientemente acechaba en mí , temporalmente esa
herida se fue yendo pero pude darme cuenta que ser noble te hace ser pendejo en
algunas veces. Fabián tenía un sentido del humor magnífico, tierno, pero muy
varonil. Jamás llegue a pensar que viniera a mi coincidencia de vida. Pasaron
unos meses, yo me sentía aún mal porque tenía la idea de un chavo tapa a otro
chavo , cuando no era así porque él me quería y se preocupaba por que yo
estuviera bien. Eso me hizo que me siguiera interesando más en él, aunque
nuestra relación no era nada común porque nuestros gustos eran opuestos, pero
los respetábamos. Así, él me expresaba su forma de quererme a su manera, porque
no era muy expresivo y yo soy muy expresivo de cualquier aspecto físico.
Él me presento con su familia y fue una gran sorpresa encontrarme a
gente educada con muy buenos modales que para mí eso hablaba bien de él como
persona, poco a poco me impresionaba con algo nuevo y aprendía de él. Nos
íbamos conociendo nuestra manera de ser, de cada uno, ya no era sólo esa noche,
fue entonces cuando caí en cuenta que lo quería conmigo y era en serio, cuando se
lo dije me contestó “poco a poco, tenemos poco de conocernos”. Sin embargo él
no quito el dedo del renglón en esas atenciones que me gustaban cada día, yo le
dije una vez más que si quería que yo fuera su wacho y él volvió a darme la
misma respuesta.
Me tuve que resignar por segunda vez, cada noche lloraba porque me dolía
esta situación que pasaba, pero a la vez me hacía más fuerte de aquel golpe tan
repentino, pero me acorde de las frases que alguna vez me mencionaron, nunca
terminas de conocer a la gente. Dicho y hecho tome mi decisión de hablar bien
formal con él y dejarlo para poder seguir el camino, tanto él como yo. Aún soy
joven, sé que esta no será la última vez que terminaré con el corazón roto,
pero quizá alguna vez conoceré a alguien que le guste no solo mi carisma, sino
mi color de piel güero.
Atte: El escritor de acero.
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