14 de diciembre de 2016

Papá Oscar

Esa noche ocurría algo raro, había salido con mis compañeros de clase de la Universidad a un antro y se nos había unido un joven llamado Oscar que era pretendiente de una de mis compañeras. Desde el comienzo me buscaba mucho para platicar y eso le molestaba a mi compañera Laura, se le notaba en la mirada, era muy evidente que ese joven tenía cierta atracción hacia mí, pero yo fingía no darme cuenta y solo seguí bailando, bebiendo y disfrutando con mis demás amigos, pero en el transcurso de la noche todos comenzaron a irse a sus casas, cuando me di cuenta ya solo quedábamos Oscar, Laura y yo. También yo tenía cierta atracción hacia Oscar, era muy varonil, de muy buen aspecto, era delgado, de brazos fuertes y tenía un bigotito que lo hacía ver muy atractivo, me parecía curioso que aunque pretendía a Laura, que era una chica muy guapa, todavía se acercaba mucho a mi persona y me decía cosas al oído, a veces no entendía lo que me decía porque la música estaba muy alta y en una ocasión hasta su bigote rozo mi oreja, eso me excito mucho y me estremeció. Sin embargo, hasta ese momento jamás me propuso nada sexual, pero su forma de verme, de tocarme y el interés en lo que yo decía parecía otra cosa. Cuando nos quedamos solo los tres, les dije que tenía que irme, eran las tres de la mañana y estaba seguro que Laura no se había ido antes sólo porque veía lo que pasaba entre nosotros, todo el tiempo nos había estado observando, sentía su mirada de desagrado hacia mí. Cuando les dije que ya me iba, nos salimos del antro y nos dirigimos a los taxis, pero en el camino la mamá de Laura le marco al celular, la regaño y le dijo que ya tenía que volver a su casa, entonces cuando paramos el taxi, Oscar dijo que ese taxi era para Laura, nos despedimos de ella y se fue, viendo como nosotros nos quedábamos.

En cuanto ella se fue, Oscar me invito a su casa con el pretexto de tomar la última chela, yo con curiosidad acepte ir, él vivía con su familia en un edificio y en la azotea del último piso se podía estar tomando, fuimos hasta allá, con un paquete de cervezas, hablamos de muchas cosas y estuvimos muy a gusto, de pronto él me dijo que tenía frio y me abrazo, también lo abrace y gire mi cabeza para ver si alguien nos observaba, cuando volví mi rostro, el me dio un beso y yo lo acepte, incluso lo disfrute, me dijo que desde que me había conocido esa noche le atraje mucho, yo no sabía que decirle, aun no procesaba por completo lo que estaba pasando, pero me gustaba. Entonces me dijo que le gustaría tener sexo conmigo, le dije que no podía hacerlo, primero porque aún no había estado con nadie de mi mismo sexo, a pesar de mis 26 años, y que no podía hacerlo, él me dijo que si yo quería podía penetrarlo a él, pero que primero quería ver cómo era mi herramienta, cuando tímidamente se la mostré se le pego y me dio la mamada de mi vida, jamás me habían dado tanto placer, tenía la boca más experta que yo hubiese conocido, nunca más nadie me la mamo de la misma forma, no aguanté mucho y me vine en su boca, lo cual me gusto bastante. No acepte penetrarlo, aunque me mostro su culito, le dije que sería para otra ocasión y me despedí de él.

Al siguiente día, Laura ya me había contactado a mi celular, me había enviado un mensaje de texto para averiguar si me había quedado con su pretendiente, pero solo me limite a decirle que me fui a mi casa después de ella, lo cual seguramente no creyó. Después me contacto Oscar y me dijo que no me preocupara por ella, que solo no le contara de nosotros. Me quede pensando… ¿había un nosotros? A esas edades, creo que todos estamos en un estado de ensoñación y de alguna forma me gusto escuchar eso de él. Esa misma tarde nos volvimos a ver y me llevo a su casa, sus padres habían salido a una fiesta, me dijo que no se llevaba bien con ellos y evitaba esos compromisos sociales, solo estaba con su hermano pequeñito, el cual mando a ver tv en el cuarto de sus padres, mientras yo le puse una buena cogida en el suyo. Después de esa primera vez, comencé a verlo más seguido para eso. Tener sexo con él se me hizo una adicción, lo hacíamos casi a diario en cualquier lugar que se pudiera. Mientras tanto, en la universidad ya no sabía cómo ocultar ante Laura que me veía con Oscar, ella se distancio de mí y en una ocasión mientras platicaba con otra compañera, la otra le preguntaba cómo iba con Oscar, entonces ella le respondió mirándome, “me lo gano un putote, ahora anda con él, resulto ser puto también”.

Como era de esperarse, debido a mi poca o nula experiencia, me enamore de Oscar ya que durante un tiempo las cosas parecían algo perfecto, nos veíamos casi a diario y disfrutábamos mucho lo que teníamos, nunca hablamos de ser una pareja, pero era como si lo fuéramos, cuando nos veíamos no solo teníamos sexo, también íbamos al cine o hacíamos otras actividades, pero de pronto, después de un tiempo ya no estaba para mi, ya no contestaba mis mensajes y comencé a ponerme muy ansioso, pues dejo de buscarme, me decidí a espiarlo y descubrí que andaba con otro chavo, eso me entristeció mucho, pero seguí tratando de verlo, aunque era obvio que él tenía mucha experiencia haciendo eso y ya me había sustituido por alguien más, yo aún me negaba a aceptarlo.

Me parecía que todo había acabado muy rápido, pero yo no estaba dispuesto a que todo terminara tan fácilmente. Creo que uno siempre se clava mucho con la primer persona con la que se tiene sexo, así que un día fui a buscarlo al departamento donde vivía, yo no conocía a sus padres, siempre que fui con Oscar ellos no estaban porque trabajaban durante el día. Me recibió su mamá, era una mujer de unos cuarenta y tantos, muy guapa, le dije que era amigo de su hijo y que estaba buscándolo porque ya tenía mucho tiempo que no nos veíamos y no tenía su número, me invito a pasar y me presento al papá de Oscar, que también tenía el mismo nombre que él, cuando vi al Sr. me pareció tremendamente guapo, era un hombre de unos 40 años, de muy buen cuerpo, piel morena y de rasgos muy varoniles de cabello abundante y muy negro con un pequeño mechón plateado a un costado de su cabeza, entonces comprendí por qué razón Oscar era tan atractivo. La mamá y el pequeño hermano de Oscar se fueron y me dejaron con su papá, él me dijo que su hijo no tardaría, que lo esperara y me invito a sentarme a su lado mientras veíamos el foot ball. Me ofreció un refresco y se levantó del sillón donde estaba sentado para ir al refrigerador y pude ver sus enormes nalgas, era obvio que hacía mucho ejercicio. De pronto olvide a Oscar y me concentre en su papá, era el señor más atractivo que jamás había visto. Como a mí también me gustaba el foot ball, me asegure de demostrárselo al señor y terminamos haciéndonos buenos amigos esa tarde, me dijo que sabía que a Oscar no le gustaba el foot ball, pero que si yo quería me invitaba a jugar un partido que tenía con sus amigos para el siguiente sábado, acepte con mucho gusto. No busqué ya a Oscar, era como si comenzara a borrarse de mi cabeza, ahora quien estaba en mi mente era su papá, con esa figura y ese enorme y delicioso trasero. Esa tarde, cuando me despedí del Sr., le pedí que no le dijera a Oscar que lo había ido a buscar, el Sr. sólo me respondió con una sonrisa y me dio un apretón de manos. Tiempo después Oscar se fue a estudiar a los Estados Unidos y ya nunca volvió.

Los días pasaron y llego el tan esperado sábado, cuando vi al Sr. Oscar, no pude evitar tener una erección, llevaba un short que le quedaba muy ajustado a sus nalgas y piernas musculosas, jugamos un buen rato y demostré que sabía jugar muy bien, lo cual me garantizó que me invitaran a sus siguientes partidos. A pesar de la diferencia de edades me recibieron muy bien y me invitaron a tomar la chela con sus amigos, eran puros señores de unos cuarenta y tantos, entre los cuales destacaba el Sr. Oscar por ese cuerpazo, al final me dijo que me daría un aventón a mi casa y yo muy contento acepté. Durante el camino la conversación se complicó un poco, el Sr. Oscar me dijo que ahora que me conocía mejor, no entendía por qué yo era amigo de su hijo, éramos muy distintos, esa pregunta me puso en aprietos, pero de alguna manera la sortee, él observaba mis reacciones a sus preguntas. Incluso me dijo que yo era más parecido a él que su propio hijo, yo estudiaba la misma carrera que el Sr. y Oscar parecía no interesarse en nada, entendí que su relación padre-hijo no era buena. De alguna manera, el hecho que el Sr. Oscar me dijera que éramos parecidos me gustaba, sentía que yo le agradaba y eso era mucho para mí, me gustaba estar a su lado, aunque jamás pudiera tener algo con él. Así seguí yendo a jugar cada sábado con él y sus amigos.

Cierto día al regresar del foot ball en su coche, se detuvo cerca de un gimnasio al que me dijo que iba y me pidió que lo acompañara, porque quería darse un baño antes de llegar a su casa, que yo también podía hacerlo si quería. Entramos al gimnasio y había poca gente, me comento que ese lugar le pertenecía a un amigo de él y que no había problema en que yo entrara también. Nos dirigimos a las regaderas y lo que había fantaseado durante varios días se cumplió en ese momento, se desnudó ante mí con toda naturalidad y me invito a hacerlo también para que ambos nos quitáramos el mal olor, sin dejar de platicar me siguió preguntando más cosas de mi. De pronto me pidió que le tallara la espalda, y yo me acerque y se la comencé a tallar, él me seguía platicando mientras yo tenía una erección, en cierto momento acerqué mi pene a sus nalgas y lo rocé. Él dejó de hablarme y se volteó mirándome de frente, se veía serio, quizá enojado, su respiración era agitada, yo me había propasado, el deseo me había ganado, esperaba un golpe en cualquier momento… y de pronto, él cayó de rodillas y sin decir nada me mamó la verga, no lo esperaba, el señor sabía lo que hacía, luego se incorporó y me dio la espalda para ofrecerme su delicioso culo, con esas enormes nalgas, lo cual yo disfrute como nunca.


Esta vez las cosas eran diferentes, estaba ante un hombre maduro que sabía lo que quería, sin decir que era homosexual, bisexual o lo que fuera, solo me dijo que cada vez que nos viéramos podíamos repetir lo mismo, que me iba a inscribir en ese gimnasio y que por supuesto también debía seguir yendo a los partidos de futbol con sus amigos. Desde entonces he dejado de salir con compañeros de mi edad, me parecen muy inmaduros, buscando solo la diversión del momento, saltando de una persona a otra, divirtiéndose en el antro de moda y probando nuevas experiencias. Yo prefiero alguien ya experimentado, que no tiene prisa en saber cómo disfrutar, que tiene una plática más interesante, y un cuerpo madurado por la experiencia, porque a partir de entonces el Sr Oscar y yo somos los mejores amigos del mundo, aunque ya han pasado diez años de eso… Pronto me casare con una hermosa chica, adivinen quien será mi padrino de bodas…

Por: Tigrillo Serch



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