30 de agosto de 2017

Carta el hermano

A pesar de que me considero afortunado en el amor, porque tengo una gran pareja, siempre me he sentido con mucho coraje con la vida, pues a la menor contrariedad sacaba toda la ira que tenía acumulada y a veces hacia cosas muy violentas, perdía la razón y aunque no le pegaba físicamente a nadie, decía cosas muy hirientes. Últimamente he modificado eso en mi persona, como ya lo mencione antes por mi pareja, que ha sido muy paciente conmigo. Me doy cuenta que muy pocos en el medio homosexual logran tener una pareja estable y no pretendo saber la razón, cada pareja es distinta, pero sé muy bien que en nuestro caso, los años que llevamos juntos son producto del esfuerzo que ambos hemos hecho para mantenernos unidos y poder sortear las dificultades que podrían habernos separado. Pero esa gran ira que aún tengo acumulada y que tanto trabajo me ha costado eliminar, se debe a mis condiciones de vida. A continuación les compartiré una carta que pienso enviar a un familiar, creo que entenderán a qué me refiero después de leerla...

“¿Quién se hará cargo de los viejos? Siempre me acostumbré a verlos tan fuertes y firmes ante cualquier adversidad que no me di cuenta de que el paso del tiempo los iba envejeciendo, ahora están vencidos y necesitan de nosotros hermano, sé que tu hiciste tu vida lejos de ellos, lejos de mi, no tanto por ti, sino por estar lejos de mí, de ellos… no es necesario que me digas nada, yo lo sé, desde muy jóvenes y como mi hermano mayor lo supiste, te diste cuenta de muchas cosas que no pasaban conmigo, no tuve novias en la edad en la que tú ya te habías comprometido, siempre me cuestionabas por qué no tenía novias y qué pensaba hacer de mi vida, muchas veces me sentí tentado a decirte lo que yo era, pero ver tus reacciones hacia los “pinches putos” me hacían callar. Luego te casaste y cuando tu esposa estaba próxima al nacimiento de tu hijo te fuiste de la casa, te independizaste, eras el orgullo de los viejos, recuerdo su emoción cuando nació su primer nieto, con cuanto gusto lo cargaban cuando lo trajiste a la casa para que lo conocieran, pero no dejaste que yo lo cargara… Es curioso, ¿sabes que entre la gente como nosotros los tíos somos muy queridos? Si, los tíos solemos volcarnos en cariño hacia los sobrinos como si fueran los hijos que nunca podremos tener, pero algunos no confían en nosotros como tú, siempre evitaste que tu hijo y los que vinieron después convivieran conmigo, siempre los alejaste, siempre me vieron como un extraño…

No tienes que mentirme, sé por qué lo hiciste, por tus ideas acerca de la gente como yo, unos pervertidos que podían dar un mal ejemplo a tu primogénito, un varón al que criaste con más firmeza que cariño, querías evitar a toda costa que pudiera tener mi mala influencia y lo lograste, así que yo también me retiré de ti y de ellos… Me quedé aquí con los viejos, de alguna manera me sentía seguro, después que les diste su primer nieto me dejaron en paz, o quizá sería porque tú ya no estabas cuestionándome que también ellos dejaron de hacerlo y sólo se acostumbraron a verme sin preguntarme ya nada, creo que llegaron a saber lo que yo era sin decirlo con todas las letras que tu me dijiste una noche que llegaste borracho después de ver a tu novia, ¿ya lo olvidaste? Me dijiste que yo no tenía novia porque era un pinche puto, me lo gritaste, yo no te dije nada, pero tenía la cara roja de vergüenza, eras mi hermano mayor y no podía cuestionarte, siempre te respete a pesar de que tu jamás me respetaste a mi, estoy seguro que los viejos te escucharon pero nunca me dijeron nada, y el tiempo fue pasando, todos nos fuimos haciendo viejos, ellos más.

Con la distancia y el tiempo de por medio entre nosotros de alguna forma aprendiste a tolerarme, a verme como un mal necesario y a ver que después de todo podía servir para algo en la vida, por lo menos para acompañar a los viejos, y ahora que te busqué para hablar contigo quiero decirte que no se trata de mí ni de ti, ahora es por los viejos, desde que el viejo se cayó de las escaleras ha estado en cama, los médicos dicen que no tiene nada, pero a él le da miedo levantarse de la cama y cuando lo he levantado para caminar las piernas le tiemblan, y sus manos se aferran a mi brazo, ya no puede caminar solo, y la viejita no puede hacer mucho, sólo le hace compañía pero ya no puede hacer más, es un trabajo duro para mí solo y también tengo que trabajar, es necesario que nos ayudes, no por mí sino por ellos, por los viejos, ¿quién se hará cargo de los viejos?

Para ti que hace años dejaste de convivir con ellos te es más fácil pensar que para eso estoy yo, sé que cuando te enteraste que el viejo había agarrado cama por primera vez agradeciste que yo no me hubiera casado nunca, porque ahora podría cuidarlos yo sin que tu distrajeras tu tiempo, pero ahora te lo digo, ya es necesario que también te hagas cargo, porque aunque yo viva aquí tú has recibido más de ellos que yo, recuerda que ellos fueron quienes te ayudaron a comprar tu casa y que cuando tus hijos estaban chicos muchas veces ellos te ayudaron con sus gastos, sobre todo del mayor que fue muy enfermizo de niño, así que de una u otra manera es necesario que también veas por ellos en estos momentos, la responsabilidad de cuidarlos es de ambos como hijos, no sé cuánto tiempo pueda durar esta situación, lo que sí te digo es que sólo puede empeorar, y que solo hay un desenlace posible, pero no sabemos cuánto tiempo pueda llevar…

¿Qué cómo estoy? pues bien, es curioso, a pesar de que somos hermanos hace muchos años que no platicamos entre nosotros, y no es porque no haya querido, sino porque desde que te casaste e hiciste tu vida aparte yo también decidí hacer la mía por mi lado, hay mucho de mí que no conoces, y lo que sabes es por lo que los viejos te contaron de mí, creo que si bien al inicio aceptaron que no pudiéramos llevarnos como hermanos, al final eso les ha causado tristeza, no me lo dicen a mí pero los he llegado a escuchar, ¿sabes? hablan mucho de las cosas que pasaron hace muchos años, de cosas que yo ya había olvidado, hablan de cosas que nos pasaron a ti y a mi de niños, cosas que sé que tú también ya olvidaste, quizá yo sepa más de ti que tú de mi, creo que simplemente te dejé de importar como hermano por lo que yo era, sí, no me pongas a tu familia de excusa, ambos ya también estamos viejos y no creo que tenga caso que nos digamos mentiras disfrazadas de frases amables, ya no tiene caso,

¿Ves a los viejos? En poco tiempo nosotros mismos seremos ellos, la vida pasa muy rápido y cuando nos damos cuenta se ha ido, el tiempo que queda para corregir los errores siempre es insuficiente, y ahora ya es muy tarde para entendernos… como te dije, no es por mí, es por los viejos, a ellos les gustaría verte en el tiempo que aún les quede, el viejo aunque está en cama está lúcido, pero ella la veo cada vez más extraviada, por eso es que también tú debes hacerte de cargo de ellos, y no me digas que tienes más responsabilidades que yo porque tienes hijos, sé que tus hijos están haciendo su vida y que ya no están contigo, sé que ellos no te quieren por la forma como los educaste, les inculcaste miedo y tan pronto pudieron irse de tu lado lo hicieron, y sé que tu esposa hace mucho que ya no hace vida conyugal contigo, pero todo eso lo has ocultado para mostrar a los viejos que eres mejor que yo, que tú si fuiste capaz de formar una familia, que no fuiste alguien “seco”, estéril, y que tu paso por el mundo valió la pena… pero déjame decirte algo, no voy a estar aquí cuando los viejos se hayan ido, no creas que me pienso quedar con la casa, yo también hice mi vida, una que no conoces, no porque la haya ocultado, sino porque nunca quisiste saber más de mí, por ello te digo que no voy a estar aquí después de ellos, ¿qué haré? Irme de aquí, dejar atrás los recuerdos, y afrontar el tiempo que me quede de la mejor manera, porque, hermano, el tiempo ha pasado también por nosotros, a pesar que te pintes el pelo y que te veas fuerte y tengas relaciones extramaritales, sé que tomas por lo menos unas tres pastillas al día para los padecimientos que ya tienes… y no me digas que no puedes ceder parte de tu tiempo para cuidar a los viejos, y si sólo te alejas como creo que finalmente lo harás, te pregunto, ¿quién se hará cargo de los viejos? y esta vez no me refiero a ellos, esta vez me refiero a ti, a mí. ¿Se harán cargo tus hijos de ti, cuando estés más viejo y ya no puedas valerte por ti mismo? o ¿harán lo mismo que tú le estás haciendo a tus propios padres? ”

Por: Tigrillo Serch


1 comentario:

bricho dijo...

Woww triste realidad nuestros hermanos piensan que por que somos solteros es nuestra responsabilidad hacernos cargo de nuestros padres pero no es así todos somos hijos y es la mismo responsabilidad de todos me gusto y me hizo pensar muchas cosas que también estoy viviendo