Mis recuerdos de la
infancia me causaban dolor y siempre evitaba hablar de eso, hasta hace poco que
comencé a resignificar las cosas en mi mente, creo que nunca le había contado a
nadie todo lo que viví en mis primeros años. Mis parejas siempre eran hombres
mayores que yo, a ellos si les he contado de mí aunque no todo y han sido los
que me han hecho saber que la vida es bella y aunque nuestras relaciones
tuvieron que terminar, yo los recuerdo con mucho aprecio, porque cumplieron en
mi vida una función muy importante.
Pues bien, les decía
que mi infancia fue difícil, no recuerdo a mi madre, solo sé que a la edad de
cinco años mi papá la corrió de la casa después de muchas discusiones, no me
quiso llevar con ella y mi papá tampoco quería tenerme, mis dos hermanos
mayores que yo, también eran muy crueles conmigo, no sé cómo sobreviví. Siempre
sentí que mi papa solo quería a mis hermanos, recuerdo que una vez por la
mañana, apenas había despertado y seguía en la cama, escuche que mi papá les
decía a mis hermanos: "cállense, no hablen fuerte, que no despierte este
hijo de la chingada, sino ya no podré comprarles zapatos nuevos", yo solo
tenía nueve años. La vida es cruel, alguien me dijo eso alguna vez, pero estoy
seguro que no sabía nada de mi vida, no creo que haya pasado por lo mismo que
yo, recuerdo que tenía que vender mi mercancía en el mercado para poder
comprarme zapatos y lo que pudiera, a duras penas termine la primaria. Mi papá
solo medio me daba la comida y un lugar para dormir, para todo lo demás tenía
que encargarme yo.
Cuando salí de la
primaria, me fui de la casa y nadie me busco ni me extraño. Fui a vivir a casa
de una señora que al parecer se conmovió de mi, ella tenía un puesto de frutas
y verduras y por primera vez me fue bien, pues ahí tenía más que en mi casa,
sus dos hijos mayores que yo me recibieron con agrado, una muchacha que nunca
estaba y su hijo Felipe, nunca supe que edades tenían, pero calculo tenían más
de veinte años. Con Felipe, tuve sexo por primera vez, él era un joven muy
trabajador, siempre estaba ayudando a su mamá, yo me enamore de él, me gustaban
mucho sus brazos fuertes y siempre estábamos bromeando, yo no demostraba mucho
mis sentimientos, pero disfrutaba mucho que me abrazara en los juegos. Un día
por la noche mientras me bañaba, Felipe se metió al baño y sin mediar palabra
me hizo suyo, era muy cariñoso conmigo, lo sé porque cuando me tocaba no era
brusco, a partir de ahí lo hicimos muchas veces, pero nunca hablamos sobre eso,
él siempre fue muy masculino y nunca saco ese tema, pero en cambio me daba
muchas cosas, ropa, dinero, zapatos.
Pero todo lo bueno
termina, cuando finalice la secundaria, a mis 16 años Felipe se casó y ya no
hubo lugar para mí en su casa, así que seguí trabajando con ellos pero vivía en
un cuarto yo solo, ya no volví a tener sexo con él. Durante un tiempo no
estudie y solo me dedicaba en mis ratos libres a ir al cine, a leer libros y a
visitar museos y fue ahí donde conocí a un profesor, el tenía unos 35 años o
más no recuerdo, pero con él me fui a vivir y me mantuvo mientras yo estudiaba
en la preparatoria donde trabajaba, recuerdo que en cierta ocasión fueron a dar
unas pláticas sobre prevención del abuso sexual, él estaba presente y solo me
observaba, yo creo que temía dijera algo en contra de él, pero yo no haría eso,
me sentía muy agradecido con él y me gustaba tener sexo, me parecía muy
atractivo. Después de esa experiencia, estaba más contento que de costumbre
conmigo y me hizo varios regalos costosos, lo cual reforzaba más lo que yo
sentía por él. Cuando
termine la preparatoria, me animo a seguir estudiando la universidad, pero me
dijo que ya no podía seguir conmigo, tenía que regresar con su familia a otro
estado y ya no podía llevarme con él.
De pronto me encontré
yo solo de nuevo, así que tenía que buscar trabajo, el profesor me
malacostumbro, durante casi tres años no hice nada de trabajo, así que a
chingarle y comencé a trabajar en un almacén, pero no ganaba mucho y solo
alcanzaba para la renta y comida. Así que un día, mientras observaba unos
pantalones en un escaparate, un señor se acercó hasta mí y me pregunto cuales
me gustaban, le dije que eran muy caros para mi bolsillo, pero él me dijo
espera un poco y se metió a la tienda, cuando salió me dio una bolsa con los
pantalones y eran de mi talla, pero no tarde en entender lo que ocurría, así
que comenzamos una amistad, esta vida me estaba gustando, era relativamente
fácil pasárselo bien, siendo cariñoso y la verdad los hombres que llegaban a mi
vida, eran mucho mayores que yo, pero muy atractivos a mis ojos. Otra vez, el
fue la beca para mi licenciatura, todavía lo veo de vez en cuando, pero ya no
me desea, ahora trae otro joven.
Cuando termine la
licenciatura, por fin tenia solvencia y podía hacer lo que yo quisiera, ahora
era adulto, pero me di cuenta que la verdad siempre había hecho lo que había
querido desde que salí de mi casa, era libre y mis amores me habían cuidado y
dado lo que necesitaba en esas etapas en que somos vulnerables, nunca pensé que
se aprovecharan de mí, o que solo me usaran, de hecho creo que fui yo quien los
uso, pero aun así yo también fui bueno con ellos, les di placer y los hice
felices, me adoraban. Fue después de finalizar la universidad y estar ya
trabajando, cuando conocí a Orlando y a Oscar, ellos eran muy amigos, casi
hermanos, se querían mucho, pero no eran pareja, lo habían sido alguna vez,
pero no siguieron como tales, ahora tenían una muy buena amistad. Cuando llegue
a su vida, se ponían celosos, cada uno me quería para sí mismo, pero yo los uní,
nos convertimos en algo así como un trío, no es fácil de explicar una
relación de este tipo
a quienes no la han vivido, pero con
ellos he vivido los últimos cinco años, los amo y sé que ellos sienten lo mismo
por mí y no puedo concebir la vida sin ellos, vivimos muy felices los tres y al
cerrar la puerta nos amamos salvajemente. Pues bien, esa es mi triste historia,
con dejos de dulzura, la vida no ha sido fácil para mí, no sé lo que vaya a
pasar mañana, pero siempre ha sido así, el presente es lo que siempre he
vivido, el pasado no quiero recordarlo y el futuro es una palabra que hace
mucho no está ya en mi vocabulario, no hay esperanza, solo está el hoy, y por
el hoy vivo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario