17 de septiembre de 2014

La vida cotidiana

Las miradas son de curiosidad al vernos, algunas caras muestran una sonrisa dando su aprobación, otras miradas son de desprecio, otras son de burla y otras tantas reflejan el morbo, hay quienes no pueden evitar sentir cierta atracción. Se nota que nosotros somos los causantes de todo ese alboroto entre nuestros observadores. Los cuchicheos, las risitas y las miradas inquisitivas no faltan cuando hacemos las cosas cotidianas de cada día, como ir a comprar cerveza, verduras, las tortillas, etc. Y eso no solo ocurre en el mercadito donde acostumbramos hacer las compras, también ocurre con nuestros vecinos en la misma calle. Ya de por sí el ver a dos hombres vivir juntos causa cierto revuelo en el mundo heterosexual, mayor efecto causa el ver a tres juntos haciendo la vida cotidiana, está claro que nos hemos salido de la norma, de ahí el efecto.

Quizá la vida en pareja no sea tan emocionante como muchos piensan, pero el vivir juntos, el compartir una casa, el compatibilizar los gustos de cualquier tipo, es algo complicado. Es necesario llegar a acuerdos sobre lo más simple que van desde quien lava los platos, la ropa, y un largo etcétera que expresa la cotidianidad de una vida común, una vida en pareja, con responsabilidades, con trabajo, y es ahí cuando se demuestra uno mismo que tan parejo se puede ser en la vida diaria y cuanto estamos dispuestos a cooperar para vivir en armonía con otro… u otros individuos. ¿Qué pasa en una casa donde viven hombres solos, donde no entra nunca ninguna mujer? ¿Cómo viven? ¿Qué hacen? ¿Cómo duermen? ¿Alguien hace el papel de mujer, quién es el hombre? Son preguntas que se hacen no solo nuestros vecinos, sino quienes nos han conocido, con curiosidad, con morbo.

Despierto como cada mañana, su cuerpo a un lado del mío, a estas horas de la madrugada en que debo levantarme hace mucho frío y más porque toda la noche estuvo lloviendo, mi cuerpo busca su calor, aunque sé que pronto debo levantarme para ir a trabajar, él se voltea a mi lado, acerca su cara y me mira con los ojos entrecerrados, lo abrazo y en un susurro le pregunto: “¿me amas?”. Me contesta que sí y le pregunto cuánto, y me dice que mucho, y se queda dormido. Me levanto sin hacer ruido, es un día más en la vida, y amanece como todos los días con un número, el que siempre marca el despertador, son las 6 de la mañana. Me levanto y procurando no hacer ruido salgo del cuarto, bajo las escaleras, enciendo la luz de la cocina, saco algo de fruta y leche del refrigerador, me hago un licuado con proteína y me meto a la regadera, el agua fría me despierta por completo. Me visto mientras termino el licuado y tomo el refrigerio que mi pareja me ha dejado preparado desde la noche anterior, me visto y subo para despedirme, aún está durmiendo, me recuesto a su lado, él me siente y me abraza no dejándome ir, lo beso y lo abrazo y me incorporo, salgo del cuarto sin hacer ruido para no despertarlo y me voy a trabajar.

Hoy es viernes, y como cada viernes, salgo un poco más temprano del trabajo, llego a casa y lo encuentro haciendo cualquier cosa, algunas veces viendo TV, otras contestando los mensajes de sus amigos, de vez en cuando me muestra algún comentario, pero siempre me recibe con un beso, me pregunta cómo me fue y me destapa una cerveza, es viernes y es momento de relajarnos, ya sin la presión de un horario ó de tener que levantarnos temprano al día siguiente. En ese momento suena el celular, hay un mensaje, yo me quito la ropa de trabajo y me pongo algo más cómodo, es hora de ir al super, hay que comprar algunas cosas. Ya en el super él me dice “mira, las bebidas preparadas están al 3x2”, “justo lo que necesitamos”. Ponemos las tres latas en el carrito, regresamos, pero no venimos solos, llegamos a casa y descargamos las compras, hace mucho calor en el día y a esta hora de la noche se antoja una cerveza, abrimos una caguama, no hacen falta vasos, tomamos de la misma botella, ocasionalmente nos abrazamos mientras preparamos la cena, no hay velas, pero el sazón es único. Después de cenar es hora de un whisky, entonces nuestro tercer acompañante pone tres vasos y prepara los whiskys y brindamos. Durante los últimos tres años nos ha acompañado, a veces me sorprende la forma como nos hemos ido acoplando, hemos creado todo un estilo de vida, muy poco ortodoxo, incluso para un homosexual. Entre platica, bromas y preparando comida para el día siguiente disfrutamos de nuestra bebida. Vemos televisión y después subimos a dormir, pero ¿quién quiere dormir?



La parte del sexo es la mejor, cuando frecuentas los hoteles que solo te dan unas horas para descargar la pasión, siempre quedas insatisfecho y dejando aún las ganas del cuerpo encerradas en la piel, pero cuando compartes un lugar propio, este va tomando parte de cada uno y entonces tres es más que uno más uno más uno, y dejas de preocuparte por el tiempo, porque dispones de todo el tiempo por delante. ¿Qué es lo que hacen en una casa tres hombres solos? ¿Cómo llegaron a esta situación? ¿Qué hacen entre ellos? ¿Qué pasa cuando cierran la puerta del cuarto? ¿Cómo duermen? ¿cómo tienen sexo? Preguntas que se hacen quienes nos conocen, heteros, vecinos de nuestra calle, quienes no nos conocen, quienes han escuchado rumores acerca de nosotros, y un largo etcétera lleno de curiosidad, de hacer estas y otras preguntas, un morbo que enciende la imaginación, con la mirada silenciosa y otros, los menos, nos hacen directamente. A quienes nos han preguntado eso solo puedo decirles: imagínense lo que pasa, ¿Qué harían ustedes si tuvieran la oportunidad de estar con tres hombres así? ...

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