Dicen que la forma como uno inicia es lo que nos va a definir el resto
de nuestra vida como homosexuales. Mi historia sexual comenzó hace más de diez
años, cuando yo era un joven inquieto por mi sexualidad, pero que aún no había
llevado a cabo una relación sexual con otro hombre, lo que a continuación les
contare, considero es el inicio de mi vida homosexual, como tal. Siempre he
tenido un porte masculino desde niño, nunca tuve un comportamiento que mostrara
lo contrario, a mí no me dio por jugar con muñecas o cosas así como los clichés
señalan la niñez de los gays, al contrario, en la escuela más de una vez me
agarré a golpes con algún compañero y de alguna manera me había ganado respeto,
supongo que el hecho de tener que comenzar a trabajar desde muy joven en el
mercado de mi localidad me había enseñado a pelear, pues la vida en esos
lugares es dura y si no te defiendes desde el principio, después todos te
agarran de su puerquito.
Desde que termine la primaria comencé a trabajar en el mercado,
acomodando y cargando cosas, todas las tardes al salir de la escuela comenzaba
mi faena y el dinero que ganaba me ayudaba con mis gastos. En aquel tiempo yo
ayudaba a una señora en una carnicería del mercado, aunque aún no tenía la
mayoría de edad el trabajo fuerte me hacía ver más desarrollado. Frente al
negocio de mi patrona, abrieron una nueva carnicería, era de un tipo llamado
Gabriel, este hombre era una persona común, al principio así lo vi, pero con
el tiempo él comenzó a llamar mi atención y no era porque fuera muy atractivo,
sino porque cada vez que notaba que yo me quedaba a solas me echaba unas
miradas señalándome con sus ojos su paquete, aunque detrás del mostrador que él
tenía no se veía nada, pero siempre hacia eso y yo me sonrojaba y desviaba la
mirada. Paso el tiempo y comencé a sentir entre curiosidad y atracción por él,
aunque también muchos nervios cada vez que lo veía.
Un día por casualidad coincidimos en el baño del mercado y, sin que yo
me diera cuenta al principio, se acercó por detrás de mí y sin decirme nada me
recargo toda su verga erecta, al darme cuenta que era él, permanecí quieto,
entonces me preguntó si me gustaba, yo no supe que decir, quería salir pero al
mismo tiempo quedarme, podía haberle dado un golpe, pero la sensación en mis
nalgas era nueva, sentía un raro cosquilleo muy profundo, dentro de mí, me
quedé quieto mientras mi corazón latía rápidamente hasta que escuché ruido de
pasos, me separé y salí de ahí inmediatamente. Después de ese incidente,
seguramente noto que si me atraía y comenzó a buscarme para platicar por
cualquier pretexto, yo me sentía bien, me gustaba sentir su interés en mi
persona, así que también le pedía consejos de la carnicería y él me respondía,
la plática a veces era de otras cosas y supe que Gabriel jugaba en un equipo de
fútbol. De pronto, en una plática, me dijo que tenía películas pornográficas,
que si quería verlas, mientras él se sobaba la entrepierna. Dudé pero le dije
que sí, me explico cómo llegar a su casa y fijamos el día.
Cuando iba camino a su casa, pensaba sobre lo que podía pasar, imaginaba
muchas cosas, y recordaba la sensación que sentí en los baños cuando puso su
verga en mi trasero, finalmente toqué su puerta y al abrir, él estaba solo con un short de esos
que son para jugar fútbol, algo flojo y color blanco, no traía playera, su piel
era blanca y bajo su ombligo tenía un
camino de vellos muy negros que lo hacía ver muy atractivo, me invito a pasar y
me dijo que me quitara la mochila y que me sentara en su cama ya que su
departamento era pequeño. Él fue al baño y al regresar vi como el short hacia
muy notorio que su verga había crecido, me puse de pie, nervioso, y entonces me
abrazo por la espalda restregándome toda su verga en mis nalgas como ese día en
los baños y así estuvimos un momento, después me volteó frente a él y me dijo
que me pusiera de rodillas. Gabriel bajo su short y pude ver que llevaba puesto
un bikini tipo tanga blanco ajustado que apretaba todo su miembro, me dijo que se lo quitara, y
torpemente baje su bikini y al hacerlo saltó una verga como jamás la había
visto, por lo menos no en vivo, de un color claro, serian como 19 cm, estaba ya
bien dura, y con mucho vello púbico muy negro, que resaltaba en contraste con
su piel blanca, en ese punto yo también estaba muy excitado, lo miré hacia
arriba y lo tomé con mis manos, sentía el calor de su miembro, la cabeza del
glande estaba húmeda, estaba cerca de mi cara y pude percibir su olor, un olor
a sudor de genitales mezclado con sudor de un hombre, comencé a acariciarlo,
podía ver cada detalle de su verga, las venas que se le marcaban, entonces me
dijo que se la mamara, yo que jamás lo había hecho me sentí confundido, por un
lado el deseo de tener más cerca de mí esa verga, pero por otro lado el olor
que tenía era muy penetrante, muy torpemente comencé a pasar mi lengua por su
verga y sus huevos y aunque en ese momento sentía muchos nervios, comencé a
sentir un poco de nauseas, era algo totalmente nuevo para mí, traté de meterlo
en mi boca pero al primer intento tuve una sensación de asco y lo saqué, le
dije que no lo iba a poder hacer, entonces él me dijo que cerrara los ojos,
abriera la boca y que no respirara para no sentir el olor hasta que tuviera la
verga dentro de mi boca. Lo hice y entonces él poco a poco fue metiendo su
verga en mi boca, me sentí con más confianza, entonces ya pude abrir los ojos,
el sabor se mezclaba con mi saliva y comencé a dar la primera mamada a una
verga. Gabriel se miraba en un espejo del cual yo no había reparado que tenía a
un costado y pude ver cómo se lo hacía y mi excitación crecía, yo seguía
chupando todo su miembro y también sus huevos y el solo tomaba de mi cabello
para darle ritmo a esa mamada de verga que yo le estaba dando, de repente él
comenzó a gemir más fuerte y empujó mi cabeza contra su verga con ambas manos,
yo no pude zafarme, esta vez había entrado más a mi garganta, mi nariz chocó
contra su pubis peludo, tenía toda su verga dentro de mi garganta y sin decir
nada más me inundo con su leche mientras yo procuraba zafarme. Finalmente me
soltó y saco su verga escurriendo y dejando mi boca escurriendo también,
comencé a toser y corrí al baño, más por la sensación de vómito involuntaria
por lo profundo que su verga había entrado en mí. Después de eso me vestí muy
rápido y salí de inmediato de su casa sin decir nada, él me miró sonriendo
mientras mis ojos estaban llorosos. Camino a mi casa tenía sentimientos
encontrados, de culpa, vergüenza y asco, pero también de placer, de sensaciones
nuevas, de haber tenido algo real en mis manos, en mi boca, eran muchos
pensamientos invadiendo mi cabeza....
Al día siguiente en la carnicería procuraba evitar su mirada, pero
después de unos días volví a mirarlo y comenzamos a platicar de nuevo, hasta
que un día me dijo si quería visitarlo otra vez.... No le contesté de
inmediato, necesitaba unos días a solas conmigo mismo, quizá sí, quería volver
a sentirlo, quería experimentar más sensaciones, quería explorar más mi
sexualidad. Finalmente le dije que no. Aunque admito que después de esa
experiencia quería regresar a descubrir más de mi vida como homosexual, pero me
di cuenta que él no era la persona adecuada para ello, él solo me había usado
para satisfacer su propio deseo sexual de una forma unilateral, no le
interesaba el placer de la otra persona, solo me había usado para eyacular, y
yo quería alguien que pudiera enseñarme a sentir, que me ayudara a descubrir mi
forma de sentir el placer con otro hombre, quería sentir un abrazo, un beso,
caricias recorriendo mi cuerpo.
Fue entonces cuando dejé de ir al mercado, había conseguido una beca
para estudiar mi carrera profesional y ya no necesitaba seguir trabajando medio
tiempo. No volví más al mercado, hasta hace poco, han pasado más de diez años
desde entonces, volví a ver a mis amigos de esa época y por ellos supe que al
carnicero lo había encontrado su mujer con otro hombre en su casa y que lo
había corrido, yo no sabía que era casado sino hasta entonces, en un pueblo
pequeño la noticia se volvió un escándalo, tuvo que cerrar su negocio y se fue
de ahí, nadie supo nada de él, yo no lo extraño, solo recuerdo que mi primera
experiencia sexual fue con él, y que no era la mejor persona para haber
iniciado, aunque supongo que en el medio homosexual el tener encuentros
sexuales con personas equivocadas es lo más común, los relatos rosas son una mentira, ¿o en tu caso, cómo fue tu inicio,
querido lector?...

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