29 de agosto de 2018

"Yo podría ser tu padre..."


"Yo podría ser tu padre..."

Los días de mi juventud estuvieron marcados por muchos hombres que posteriormente jugaron un papel muy importante para definir mis gustos, uno de ellos fue mi padre, un hombre muy masculino, de campo, reservado y poco expresivo, distante siempre hacia sus hijos, su máxima expresión de amor creo eran los abrazos, en eso si era muy efusivo, pero la relación con él nunca fue lo que se puede considerar ideal, sobre todo conmigo, a los 16 años me envío a estudiar fuera del pueblo, deje la casa sin chistar cuando me dijo que saldría de ahí, quería explorar el mundo y sobre todo mi sexualidad, en el pueblo había tenido pocos encuentros y la mayoría solo con mujeres, con los amigos nos habíamos masturbado y de repente alguna mamada, pero aunque las ganas estaban, no me atraía llegar a consumar la relación.
 
Llegue a la capital en pleno verano, hacía mucho calor y tal vez eran las botas y el sombrero pero sentía que la gente me veía como un bicho raro; mi padre me había acompañado días antes a buscar donde quedarme, conseguimos un lugar cerca del mercado, una cuartería de vecindad muy sencilla y siempre con movimiento, en ese pequeño cuarto aprendí mucho sobre mí y como cuidarme, tenía muchos vecinos pero mi padre me dejo encargado con un hombre  que vivía en el cuarto de al lado, tenía más o menos su edad, se toparon en la entrada cuando íbamos llegando y creo le dio confianza porque al momento lo saludo y le dijo que dejaba a su cachorro para que estudiara, que sí me veía echando desmadre me jalara las orejas porque los huercos deben estar vigilados siempre, me dio un abrazo y se marchó.

Don Gus cumplió con lo acordado siempre estaba al pendiente que comiera y estuviera bien, me enseño los rumbos y los lugares peligrosos, me presento con sus amigos del mercado y me dio empleo cuando quería comprar cosas que mi pa´ no podía darme, el tenía un puesto de jugos y desayunos en el marcado y siempre necesitaba de gente que le ayudara, Don Gus tenía dos hijas y se dejó de su esposa hace muchos años poco después de que nació su segunda hija, por eso tal vez tenía ese amor paternal tan afin conmigo, nunca me pregunto por viejas y desmadres, sabía que yo echaba pata porque decía que un bato como yo no era de los que se estaban quietos, pero que estaba bien que no me enamorara que eso lo dejará para después que mi pa´ le dijo que iba a estudiar no a echar novio, aún así no le hice caso, me clave con un bato y como buen protector él supo que andaba yo más contento, me decía que el gorrión cantaba nomas cuando estaba contento, en algún momento vio que él salió de mi cuarto y lo conoció como un amigo de la escuela, lo vio llevarme cayéndome de borracho y solo le dijo mira como me lo traes, ya mételo al cuarto y no hagan ruido.

Lo de Armando no funciono y me deprimió mucho que me terminara, era el primer hombre que me atraía de ese modo, “el gorrión anda triste”, me dijo Don Gus un día que me vio salir del cuarto y me dijo que me invitaba a cenar para contentarme, salí de la escuela y pase por unas botellas de mezcal, Don Gus me invitó un día de uno que tenía en su casa, no me gusto del todo pero quería agradecerle que se preocupará siempre por mí, comimos, platicamos y escuchamos música como muchas otras veces, nos acabamos la primer botella de mezcal y entre algunas lágrimas recordando a Armando Don Gus se me acerco me abrazo justo como lo hacía mi padre y me dijo palabras más, palabras menos... "a ver cabrón, ese morro ni si quiera te quería, te equivocaste y que pedo? no eres el primero y el no será el único, vas a encontrar otro cabrón y luego otro y a lo mejor, chance si tienes suerte te vas a encontrar a alguien que te quiera como tú te mereces, pero mientras disfruta de lo que pase en tu camino, si quiere chillarle, chíllele, ándele, aquí en confianza, pero después sírvase otro mezcal y dese cuenta que hay que seguirle chingando, con el corazón parchado pero más fuerte puto y no se agüite que nadie que merezca sus lágrimas lo hará llorar"; me sentí tan protegido, tan apoyado, como creo nunca lo había hecho en mi vida.

Seguimos tomando y después de la segunda botella ya estaba muy pedo, me recosté un rato en la cama de Don Gus y el me quito las botas, me acomodo en su cama y se recostó junto a mí, me dejo abrazarlo y yo a él, nos quedamos dormidos un rato hasta que el calor nos despertó, estábamos muy sudados y Don Gus se levantó a prender un ventilador, vi que se quitó la camisa y yo en automático hice lo mismo, al igual que el pantalón, cuando el vio eso me imitó y nos quedamos en calzones, nos volvimos a recostar y el abrazo continuo, pero ahora era diferente, tenía ante mí a un hombre recio, con una piel curtida y mucho vello en el pecho, con labios carnosos cubiertos por un bigote tupido y un trasero que aunque ya había notado antes no había tenido oportunidad de tocar, no lo pude evitar y comencé a besarlo, el bajo mi calzón y comenzó a succionar con una experiencia que ninguno de mis amantes anteriores había mostrado, se retiró la truza y se recostó en la cama, me levante porque tenía que verlo a través de la luz que dejaba pasar la ventana, descubrí en todo su esplendor ese cuerpo de hombre maduro, sus genitales despedían ese olor tan característico que me atrae hasta el momento, comencé a darle también placer y el me guiaba, me decía como hacerlo para después pedirme que hiciera lo mismo pero con su culo, lo ensalivé y penetre, que parecía nos conocíamos desde hace mucho tiempo, exhaustos nos quedamos dormidos, abrazados otra vez.

Me despertó el ruido de la licuadora por la mañana, Doc Gus me preparaba un jugo especial para la cruda, me levante con un poco de pena por lo que había pasado, había abusado yo de la confianza de un hombre que solo me brindó el cariño que yo no había tenido? Don Gus me acerco una silla para que me sentara a tomar mi jugo, fui obediente y mientras hubo un silencio incomodo se acercó y me dijo "yo podría ser tu padre..." a lo cual conteste "pero no lo es..." no pudo evitar soltar la carcajada, me cargo en un abrazo diciendo "ese es mi cabrón chingaos".

Don Gus y yo nunca tuvimos una relación como tal, pero mientras estuve con él tampoco tuve una relación seria con nadie más, comíamos juntos, yo le ayudaba en el puesto cuando podía, conviví con sus hijas algunas veces, tomábamos mucho mezcal y explore mi sexualidad de muchas formas con él. Mi padre falleció antes de que yo entrará a la universidad pero su partida no significó tanto como cuando me tuve que ir de la cuartería, aunque pase el examen de selección el campus quedaba muy lejos así que me tuve que ir, conseguí trabajo cerca de la escuela, así que podía apoyarme y seguir estudiando, esta vez fue Don Gus quien me acompaño a mi nuevo hogar, se despidió de mi con uno de esos abrazos tan característico y me dijo las palabras que me han seguido hasta ahora "tu vales lo que eres por lo que eres, no por lo que te digan los demás".


Regrese a visitar a Don Gus al mercado y su cuarto los siguientes fines de semana, hasta que un día en el trabajo recibí una llamada de una de sus hijas, Don Gus había muerto en un robo, se habían metido en el cuarto y lo encontraron sobre la cama apuñalado y sin ropa.

Anónimo
Publicado por: Martín Soloman



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